Al reír, sorprendernos o enojarnos, los músculos del rostro forman líneas de expresión que con el tiempo se marcan. La toxina botulínica relaja esos músculos y suaviza las arrugas, logrando una mirada más fresca sin cambiar los gestos.
¿Para quién es?
Mujeres y hombres con arrugas de la frente, entrecejo o patas de gallo, incluso desde edades tempranas.
¿Cómo se realiza?
Tras una crema anestésica, se marcan las zonas según la musculatura de cada paciente y se aplican dosis mínimas de forma superficial, con una aguja estéril muy fina.
Recuperación
Puede haber una inflamación mínima inmediatamente después. Se puede volver a trabajar el mismo día.
Los resultados varían en cada persona. Este tratamiento se indica solo después de una evaluación médica, donde se explican también sus riesgos y cuidados.