Los hilos tensores rejuvenecen el rostro preservando los rasgos naturales de cada persona. Es una técnica mínimamente invasiva que permite volver pronto a la rutina.
¿Para quién es?
Personas que buscan recuperar la tensión de los tejidos del rostro, mejorar el contorno y realzar los pómulos sin pasar por una cirugía. No reemplaza a un lifting quirúrgico cuando este es necesario.
¿Cómo se realiza?
Los hilos se introducen bajo la piel con una aguja guía diseñada para ese fin. Una vez colocados, traccionan suavemente los tejidos del cuello, pómulos, cejas o mejillas hacia arriba y atrás.
Recuperación
No deja cicatrices. La piel puede estar sensible algunos días, algo normal que mejora progresivamente. Se evita el ejercicio por un tiempo y se acude a los controles programados.
Los resultados varían en cada persona. Este tratamiento se indica solo después de una evaluación médica, donde se explican también sus riesgos y cuidados.